Pierre Terraill de Bayard (1476 -1524) fue un noble francés
que participó de forma destacada como caballero en las guerras de Italia.
Pierre Terrail, mejor conocido como Bayard
o
Bayardo, en español, forma parte de esos personajes históricos cuya existencia
ejemplar ha dado origen a una leyenda que recorre los siglos, por sus
brillantes actos y su gran valentía La
personalidad y la vida de Bayard son enteramente resumidas en la célebre
fórmula «caballero sin miedo y sin mancha» que ha pervivido hasta nuestros
días. La admiración suscitada por el caballero de Bayard, tanto durante su vida
como mucho tiempo después de su muerte, ha sido amplia y extensa. Bayardo
encarna al jefe subalterno, que no ha conocido funciones destacadas ni ejercido
comandos en jefe, pero cuyo renombre histórico, sin embargo, sobrepasa en mucho
el de numerosos personajes cuyo rol o cargos fueron en teoría más importantes.
La imagen clásica asociada a Bayardo es la del perfecto caballero, quien no
sólo sabe combatir con talento, sino también defender a los oprimidos y
oponerse al pillaje de las ciudades vencidas. En este sentido, es fiel
exponente de una concepción medieval del honor. Ese espíritu caballeresco fue
lo que hizo que, a su muerte, lo lloraran también sus enemigos.Caballería y caballeros, ayer y hoy
Este blog está dedicado a la difusión de la historia, la cultura y la ética de la caballería occidental, desde su origen en el Medioevo europeo hasta nuestros días que, aunque aparentemente muy alejados de la idea y la práctica de la caballería, en realidad la necesitan más que nunca.
lunes, 27 de abril de 2015
Pierre Terraill de Bayard (1476 -1524) fue un noble francés
que participó de forma destacada como caballero en las guerras de Italia.
Pierre Terrail, mejor conocido como Bayard
o
Bayardo, en español, forma parte de esos personajes históricos cuya existencia
ejemplar ha dado origen a una leyenda que recorre los siglos, por sus
brillantes actos y su gran valentía La
personalidad y la vida de Bayard son enteramente resumidas en la célebre
fórmula «caballero sin miedo y sin mancha» que ha pervivido hasta nuestros
días. La admiración suscitada por el caballero de Bayard, tanto durante su vida
como mucho tiempo después de su muerte, ha sido amplia y extensa. Bayardo
encarna al jefe subalterno, que no ha conocido funciones destacadas ni ejercido
comandos en jefe, pero cuyo renombre histórico, sin embargo, sobrepasa en mucho
el de numerosos personajes cuyo rol o cargos fueron en teoría más importantes.
La imagen clásica asociada a Bayardo es la del perfecto caballero, quien no
sólo sabe combatir con talento, sino también defender a los oprimidos y
oponerse al pillaje de las ciudades vencidas. En este sentido, es fiel
exponente de una concepción medieval del honor. Ese espíritu caballeresco fue
lo que hizo que, a su muerte, lo lloraran también sus enemigos.lunes, 15 de julio de 2013
viernes, 3 de agosto de 2012
El caballero de Chaucer
a cabalgar por las tierras, había seguido la caballería,
con verdad, honor, generosidad y cortesía.
Actuó noblemente en las guerras de su rey,
y cabalgó a la batalla, tanto como el que más,
en tierras cristianas, así como en la paganas,
y siempre honrado por sus nobles gracias…
A los ojos de todos, tan valioso como un rey
Y aun siendo tan distinguido, también era prudente,
y en su porte, modesto como una doncella.
Jamás había dicho algo grosero a nadie en toda su vida
en ninguna circunstancia.
Era un auténtico, un perfecto y gentil caballero.
Hablando de su equipo, tenía buenos caballos,
Pero no vestía llamativamente,
Usaba un manto de fustán, oscuro y manchado,
Con marcas donde la armadura había dejado su huella.
De regreso a casa, cumplido su servicio,
se había unido a nuestro grupo,
para peregrinar y dar gracias.”

domingo, 3 de enero de 2010

C. S. Lewis
Del libro “Present Concerns” (Harcourt Brace & Company, 1986)
(Este artículo ha sido extraído del sitio “Nova Militiae”, con agregados del sitio “The Windows in the garden Bolg- A C. S. Lewis blog”)
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La palabra caballería (chivalry) ha significado muchas cosas distintas en diferentes épocas, desde caballería (cavalry) pesada hasta cederle el asiento a una mujer en el tren. Pero si vamos a entender a la caballería como un ideal distinto de otros ideales, si queremos aislar esa concepción particular del hombre “como debe ser” que fue la especial contribución de la Edad Media a nuestra cultura, lo mejor que podemos hacer es volvernos a las palabras que le fueron dirigidas al más grande de todos los caballeros imaginarios en “La Muerte del Rey Arturo” de Mallory: “Habéis sido el más manso de los hombres –dijo Sir Ector al fallecido Lancelot- que haya comido en un salón, entre las damas, y habéis sido el caballero más severo para vuestro enemigo mortal que jamás haya puesto la lanza en ristre”.
Lo más importante de este ideal es, por supuesto, la doble exigencia que plantea a la naturaleza humana. El caballero es un hombre de sangre y hierro, un hombre familiarizado con la visión de rostros destrozados y muñones desgarrados de miembros mutilados; también es un invitado recatado en un salón, casi como una doncella, un hombre modesto, gentil y discreto. Tal hombre no es un término medio entre mansedumbre y ferocidad; él es feroz en extremo y es manso en extremo. Cuando Lancelot escuchó que se lo declaraba el mejor caballero del mundo, “lloró, como si fuera un niño que acaba de ser castigado”.
Se podrá preguntar cuál es la relevancia de este ideal en el mundo moderno. Es terriblemente relevante. Puede que sea practicable o que no lo sea –la Edad Media falló notoriamente en obedecerlo- pero ciertamente es práctico, tan práctico como el hecho de que en un desierto, los hombres deben hallar agua o morir... Heroísmo bruto sin misericordia ni gentileza es heroísmo según la naturaleza, heroísmo ajeno a la tradición caballeresca.
El caballero medieval reunió dos cosas que no poseen una tendencia natural de gravitar una hacia la otra. Las reunió por esa misma razón. Esto le enseñó humildad y autodominio al gran guerrero porque cualquiera sabía por experiencia lo mucho que este necesitaba esta lección. Le enseñó valor al hombre urbano y modesto porque cualquiera sabía que este tenía buenas probabilidades de ser un afeminado.
Al hacer esto, la Edad Media dejó establecida la única esperanza del mundo. Podrá ser posible o no producir por miles a hombres que combinen los dos lados del carácter de Lancelot. Pero si no es posible, entonces todo lo que se diga acerca de felicidad o dignidad duraderas en la sociedad humana es pura tontería.
Si no podemos producir Lancelots, los seres humanos estarán divididos en dos partes: aquellos que pueden vérselas con la sangre y el acero pero que no pueden ser “mansos en el salón”, y aquellos que son mansos en el salón, pero inútiles para la batalla; la tercera parte posible, aquellos que son brutales en la paz y cobardes en la guerra, no necesitamos discutirla aquí. Cuando se produce esta disociación de las dos mitades de Lancelot, la historia se vuelve un asunto horriblemente simple. La historia antigua del Cercano Oriente ha sido algo así. Duros bárbaros descienden en enjambre desde sus montañas y arrasan una civilización. A su tiempo se civilizan y se ablandan. Entonces baja una nueva oleada de bárbaros y los arrasa. El hombre que combina ambos caracteres –el caballero- no es una obra de la naturaleza, sino una obra de arte, un arte que tiene en los seres humanos, y no en el lienzo o el mármol, a su material de trabajo.
En nuestro mundo actual existe una tradición “liberal” o “iluminada” que considera el aspecto combativo de la naturaleza del hombre como pura maldad atávica y califica al sentimiento caballeresco como parte del “falso encanto” de la guerra. Y existe también una tradición neo - heroica que califica al sentimiento caballeresco como débil sentimentalismo, que haría alzarse de su tumba (de su tumba inquieta y superficial!) la ferocidad pre – cristiana de Aquiles, por una moderna invocación.
Sin embargo aún hay vida en esa tradición inaugurada por la Edad Media. Pero el mantenimiento de esa vida depende, en parte, del conocimiento de que el carácter caballeresco es arte y no naturaleza, algo que debe ser alcanzado, no algo que podemos esperar que suceda. Y este conocimiento es especialmente necesario a medida que nos volvemos más democráticos. En centurias pasadas, los vestigios de la caballería fueron mantenidos con vida por una clase especializada, desde la que se difundía a las otras clases en parte por imitación y en parte por coerción. Ahora, parece, la gente debe o bien ser caballerosa por sus propios medios o elegir entre las restantes alternativas de brutalidad y suavidad… El ideal encarnado en Lancelot es “escapismo” en un sentido jamás soñado por quienes han usado alguna vez esa palabra; ofrece el único escape posible de un mundo dividido entre lobos que no entienden y ovejas incapaces de defender aquellas cosas que hacen a la vida deseable.
* * *
viernes, 25 de septiembre de 2009

Faltó en el mundo caridad, lealtad, justicia y verdad; comenzó enemistad, deslealtad, injuria y falsedad…
Al comenzar en el mundo el menosprecio de la justicia por disminución de la caridad, convino que justicia recobrase su honra por medio del temor; ...
…convino que el caballero, por nobleza de corazón y de buenas costumbres, y por el honor tan alto y tan grande que se le dispensó escogiéndolo y dándole caballo y armas, fuese amado y temido por las gentes, y que por el amor volviesen caridad y cortesía, y por el temor volviesen verdad y justicia.
…los caballeros, manteniendo la orden de caballería con la nobleza de su corazón y la fuerza de sus armas, tienen la orden en que están para inclinar a las gentes a temor, por el cual temen los hombres delinquir los unos contra los otros.
Oficio de caballero es defender y mantener la santa fe católica,… así como Nuestro Señor Dios a elegido a los clérigos para mantener la santa fe con escrituras y probaciones necesarias, predicando aquella a los infieles con tanta caridad que desean morir por ella, así el Dios de la gloria ha elegido a los caballeros para que por fuerza de armas venzan y sometan a los infieles, que cada día se afanan en la destrucción de la santa Iglesia.
Por los caballeros debe ser mantenida la justicia, pues así como los jueces tienen oficio de juzgar, así los caballeros tienen oficio de mantener la justicia.

sábado, 19 de septiembre de 2009
Maurice Keen, historiador británico, fellow and tutor in history en el Balliol College de Oxford, publicó en 1984 una obra que ya es un clásico sobre el tema que aquí tratamos y que se titula, precisamente “La caballería”. En la Introducción de dicha obra se ocupa de la definición del término.Caballería es una palabra (...) difícil de definir. El significado de la palabra "caballero" se puede determinar dentro de unos límites muy precisos. Corresponde al chevalier francés, que designa a un hombre de la aristocracia y probablemente de noble linaje, que, si es requerido, tiene la posibilidad de proveerse de un corcel y de armas para combatir a caballo y que mediante un cierto ritual se ha convertido en lo que es, es decir, que se le ha armado caballero.
Pero "caballería", la abstracción de chevalier, no es tan fácil de precisar. En la Edad Media diversos autores emplearon esta palabra con distintos significados y matices y en contextos muy variados. En algunas ocasiones, en especial en los primeros documentos en que aparece, significa solamente un cuerpo de caballeros armados, una colectividad de chevaliers. Algunas veces se habla de la caballería como de una orden comparable a una orden religiosa; otras veces como de una clase social: la clase guerrera, cuya función bélica, de acuerdo con los escritores medievales, era defender a la patria y a la Iglesia. No raramente encierra esta palabra un código de valores apropiado para este orden o clase. La caballería no puede separarse del mundo de la guerra, del guerrero a caballo, ni tampoco de la aristocracia, porque los caballeros, por lo general, eran hombres de alto linaje; y desde mediados del siglo XII este término hace alusión a nociones éticas o religiosas, aunque sigue siendo una palabra difícil de definir, imprecisa en sus implicaciones (...)La caballería, Maurice Keen - Ariel, Barcelona, 1986
viernes, 18 de septiembre de 2009

-Caballería: …2. cuerpo de soldados montados y del personal y material de guerra complementarios que forman parte de un ejército. /… 9. Conjunto, concurso o multitud de caballeros. /… 17. Arte y destreza de manejar el caballo, jugar las armas y hacer otros ejercicios de caballero. / 18. Generosidad y nobleza de ánimo propias del caballero.(En total 20 acepciones)
Diccionario de la RAE, 21ra edición, 1992
“The Columbia Encyclopedia”, Sexta Edición, 2008
Wikipedia

